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Respiración y Meditación: Un playlist activo

Respiración y Meditación: Un playlist activo

Al meditar, uno de los aspectos clave a considerar, y cuyo efecto en la meditación a realizarse es determinante para el resultado, es la respiración.

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Una respiración consciente o inconscientemente canalizada nos puede ayudar a potenciar distintos efectos a nivel mental. Los ejemplos son muy variados, pero podemos utilizar la respiración para activar procesos como la apertura emocional, la catarsis, motivación, desprendimiento, anulación, o simplemente como puente de relajamiento hacia procesos más elementales como el poner la mente en blanco o enfocarse en un solo objeto.

No entraremos mucho en detalle sobre los efectos de una apropiada respiración en la meditación, ya que en esta ocasión he decidido enfocarme en la forma en la que podemos descifrar este concepto de respiración mientras escuchamos música.

El poder comprender la forma en la que la música “respira” es una forma de llegar a un nivel superior de empatía con ella. De pronto, mensajes que no sabíamos que estaban contenidos en la estructura musical se vuelven perceptibles y podemos armonizar con ellos, todo gracias a la comprensión del concepto de respiración musical. Y si nos vamos aún más allá, nos podremos dar cuenta de cuando estemos en presencia de alguna obra musical etiquetada como “apta para meditación” pero cuyo ritmo y fluidez no corresponden a un proceso meditativo.

Cuando escuchamos una obra cuyo protagonismo es la voz, podemos percibir los momentos en los que la respiración juega un papel fundamental, y esta es la primera “capa” de respiración en una pieza. Cuando el o la cantante sincroniza su respiración “física”, es decir, sus pulmones, con el fraseo musical (por lo general una pausa breve o larga en la secuencia de la melodía), podemos escuchar y discernir la respiración “musical”, la cual no está necesariamente ligada a las capacidades físicas de la voz o el instrumento que la produce.

Aquí es donde la música comienza a producir ese efecto maravilloso que la separa de los lenguajes convencionales. Una composición puede poseer distintos tipos de respiraciones, y evocar diferentes reacciones en su contenido de acuerdo a la interpretación que el instrumentista o cantante haga de sus notas. Y en un nivel más alto, diferentes instrumentos y distintas voces pueden alternar sus “respiraciones físicas” para lograr obtener una “meta-respiración”, o una respiración emocional, que como obra conecta al nivel más profundo con quien sabe escuchar.

En este playlist quiero compartir contigo una lista de obras que basan su poderío emocional en los conceptos de respiración musical. Incluiré una breve descripción de cada pieza en esta lista, así como las claves de escucha para comprender la respiración musical de la misma.

NOTAS: la tarea de “empatar” la respiración de la pieza con un objetivo de meditación correrá a cargo de cada quien, pero hay que tomar en cuenta el hecho de que las piezas incluyen tanto respiraciones estables como inestables en su intensidad.

Debido a esto, no es del todo recomendable que la meditación se base en esta música como único elemento o como punto de referencia. Lo más recomendable es que esta música nos guíe, en primera instancia, a un ritmo determinado a nivel físico, para después “fusionarnos” con sus ideas y dejar que nos lleven en una respiración musical de forma ambiental mientras nuestra se enfoca en otros elementos de la meditación, como ideas, imágenes o una voz guía.


Playlist:

Adagio for Strings, de Samuel Barber: esta es una pieza que ha usado en cine, videojuegos y otros medios. Emocionalmente es una obra poderosísima. Las claves en la respiración es pensar en “guardar” nuestro aire durante toda la frase, la cual será muy obvia, ya que hay pausas entre ellas. No será tan sencillo, pero es una de las mejores obras para practicar una respiración realmente profunda. Hay un incremento en la intensidad, y nuestra respiración debe aumentar en congruencia.

Thou, My Love, Art Fair, de Bob Chilcott: cuando voces se juntan para alternar respiraciones, se produce una fusión de sonido que crea respiraciones más largas de lo que normalmente un humano tendría. Las claves en esta respiración es “sincronizarla” con alguna de las voces que aparecen y se mezclan, para generar un estado armonioso, romántico.

Pavane Pour Une Infante Defunte, de Maurice Ravel: una pieza de carácter descriptiva del periodo impresionista, nos infunde una dualidad emocional al retratar la inocencia y pureza de una hermosa niña, y mezclarla con la tristeza del hecho de que esta niña ha muerto. Sin embargo, esta obra no nos pide ser la niña, o ser la muerte, sino que nos pide observar la escena y vivir nuestro propio duelo. Y lo logramos a partir de la respiración. Las claves en esta respiración es encontrarla en la melodía, ya sea en su carácter de belleza o de dolor. Nos sirve para aceptar la dualidad que existe en todas las cosas.

Pictures at an Exhibition, de Modest Mussorgsky: esta pieza, parte de una de las obras musicales más importantes de todos los tiempos, retrata la imagen de un castillo viejo, en ruinas, soportando los embates del tiempo. La clave en esta respiración es ser como este castillo: inamovibles. Estabilidad y precisión acompañan el carácter emocional de esta obra, que es de lo mejor para “volvernos uno” con nuestro alrededor.

Sail to the Moon, de Radiohead (versión de Christopher O’reilly): una obra pensada para, como su título lo indica, viajar hacia la luna, no en un carácter de belleza, sino en uno de profundidad, de ansiedad por lo desconocido pero de certeza en la aventura y en la necesidad del cambio. Las claves de esta respiración están en el ritmo de las notas graves y la forma en la que “concluyen” todo lo que las notas agudas proponen. Es la fuerza de gravedad cediendo ante la fuerza de voluntad.

Invisible City, de The Wallflowers: parte de uno de los discos más influyentes de los 90’s, esta canción describe, en su música, la noche de una ciudad rural, con caballos estáticos, vehículos estáticos, vida estática. La clave de la respiración de esta canción llena de nostalgia y añoranza está en la guitarra “country” que acompaña a la voz.

Gymnopédies, no. 1: Lent et Douloureux, de Erik Satie: Lento y doloroso no pareciera ser el título adecuado para esta obra, que ha cautivado a multitudes durante generaciones. La clave de la respiración en esta obra está en el patrón que repite durante toda la obra, el cual es una nota grave seguida de un acorde. Al sincronizar nuestra respiración con dos secuencias para respirar y dos para exhalar, vendrá una comprensión profunda de ese carácter doloroso que el título sugiere.

Ballade to the Moon, de Daniel Elder: este poema musicalizado es, dentro de esta lista la única obra que sugiero entender en su letra, en su contenido, y realizar una meditación en ella.

Y la clave de la respiración en esta obra es simplemente dejarse ir. Experimentar lo más sublime del aquí y el ahora, llorar de felicidad bajo la luna, por el simple hecho de estar ahí.


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David Ahedo
David Ahedo
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